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La Guelaguetza: una fiesta hermosa que une las ocho regiones con hermandad y tradición

Oaxaca, México, es un estado vibrante, lleno de color y tradición. En su corazón late con fuerza la Guelaguetza, la máxima celebración de la cultura indígena y mestiza de América Latina. Es una fiesta que trasciende el tiempo y celebra la unión, la reciprocidad y la diversidad cultural de sus pueblos originarios. En este artículo te invitamos a explorar la rica historia de la Guelaguetza, su profundo significado y su impacto en el México contemporáneo.

¿Qué significa la palabra Guelaguetza? Un legado ancestral.

En la región del Istmo de Tehuantepec, se cree que el término guelaguetza proviene de la palabra zapoteca guendaizaá, que hace referencia a “una actitud, una cualidad con la que se nace; un sentimiento por medio del cual el zapoteca acepta, sirve y ama a su prójimo; es el sentimiento de parentesco, de hermandad, de compartir con todos los hermanos lo mejor de la naturaleza y de la vida” (Briseño, 2007, p2). Más que una fiesta, la Guelaguetza es una expresión de hermandad y solidaridad entre las comunidades oaxaqueñas, que han logrado compartir con el resto del mundo.

Raíces profundas: el origen de la Guelaguetza.

Esta celebración tiene su origen en los antiguos rituales dedicados a Centeótl, dios del maíz, y Xilonen, diosa del elote tierno. En su honor, los pueblos prehispánicos realizaban danzas, cantos y compartían alimentos. Cada año, las comunidades subían al Cerro Guardián para rendir tributo a sus dioses (Ayala Partida, p.1).

Durante la conquista, las celebraciones dedicadas a los dioses del maíz fueron transformadas por los colonizadores. Al ver que los pueblos indígenas seguían reuniéndose en el Cerro del Fortín, establecieron la fiesta de la Virgen del Carmen el 16 de julio, para que coincidiera con las fechas de las celebraciones prehispánicas. Si el 16 de julio no caía en domingo, la fiesta se celebraba el lunes que le sigue. Después, se volvía a hacer otro festejo al lunes siguiente. Por eso se le denominó Lunes del Cerro.

Entre 1928 y 1930, el gobierno de Oaxaca buscó revivir las antiguas fiestas prehispánicas. Fue en 1932, con motivo del 400 aniversario de la ciudad de Oaxaca, cuando hombres y mujeres del estado organizaron un homenaje, en el que participaron grupos representativos de las siete regiones con danzas tradicionales, festividad que ahora se repite año con año, pero ahora con las ocho regiones (Briseño, 2007, p1).

El corazón de la Guelaguetza: Cerro del Fortín. 

La Guelaguetza se celebra principalmente en la ciudad de Oaxaca de Juárez, en el Cerro del Fortín, donde hoy se encuentra el Auditorio Guelaguetza. Con el paso del tiempo, la celebración fue creciendo tanto que los primeros espacios usados para las festividades se quedaron pequeños ante la gran afluencia de visitantes. Para dar respuesta a esta necesidad, en 1974 se construyó el actual auditorio en ese mismo cerro, convirtiéndose desde entonces en el escenario principal de esta gran fiesta. Aun así, la Guelaguetza se extiende por todo el estado, con comunidades que comparten sus danzas, trajes típicos y música, mostrando la enorme riqueza y diversidad cultural de Oaxaca.

Cómo se celebra la Guelaguetza: Música, danza y tradición.

Durante la Guelaguetza, delegaciones de las ocho regiones de Oaxaca —Cañada, Costa, Istmo, Mixteca, Papaloapan, Sierra Norte, Sierra Sur y Valles Centrales— se reúnen para compartir con orgullo su música, danzas y tradiciones. Cada grupo porta con elegancia los trajes típicos de gala de su comunidad y presenta bailes al ritmo de sones y melodías tradicionales. El marco musical está lleno de piezas emblemáticas como Jarabes del Valle, La Tortolita Cantadora, Flor de Naranjo, Flor de Lisy, la tan famosa, Flor de Piña. Al finalizar, cada delegación ofrece al público su Guelaguetza: una muestra de generosidad que incluye frutas, artesanías, bebidas y otros productos típicos, como símbolo de reciprocidad y comunidad.

Como parte de la celebración del Lunes del Cerro, desde 1968 cada delegación elige a una candidata para representar a la Diosa Centeólt. La ganadora es nombrada en una ceremonia pública y tiene el honor de presidir las festividades. Este año, la elegida fue Patricia Casiano Zaragoza, mujer mazateca originaria de Huautla de Jiménez, quien conmovió a su comunidad con el mensaje: “Hoy quiero decirles a todos los niños y niñas de todos los pueblos, congregaciones, agencias: sueñen, exageren, creen imaginaciones grandes, crean en ustedes, porque todos los sueños se pueden lograr”.

Escena vibrante de la Guelaguetza con bailarines en trajes típicos

Flor de Piña: identidad y tradición desde el Papaloapan

Uno de los momentos más emblemáticos y esperados de la Guelaguetza es la presentación del baile «Flor de Piña», interpretado por mujeres originarias de San Juan Bautista Tuxtepec. Este número celebra con orgullo la identidad indígena de la región del Papaloapan y se distingue por su energía, colorido y profunda carga simbólica.

Las bailarinas lucen vistosos huipiles tradicionales, huaraches de cuero, refajos, collares, aretes, pulseras y tlacoyales de lana o listones, además de cargar sobre el hombro una piña, símbolo de fertilidad y prosperidad. Al inicio de la presentación, se recita un poema dedicado a las mujeres tuxtepecanas, seguido de una coreografía dinámica y perfectamente sincronizada, en la que participan 36 bailarinas que se mueven con una coordinación impresionante, como si fueran una sola.

Este baile fue creado por la maestra Paulina Solís Ocampo y debutó en la Guelaguetza el 21 de julio de 1958. Su intención era destacar la autenticidad cultural oaxaqueña, alejándose de las influencias de la tradición jarocha, y rendir homenaje a las raíces indígenas de la región (Vásquez Urdiales, 2023). Además de su belleza estética, «Flor de Piña» representa un cortejo: una danza en la que las mujeres buscan pareja, portando orgullosamente la piña como símbolo de vida y abundancia.

Impacto de la Guelaguetza: un reflejo de resistencia cultural

La Guelaguetza tiene un impacto importante en la cultura y el turismo de Oaxaca, atrayendo a miles de visitantes de todo el mundo y generando ingresos clave para la economía local. Además, fortalece el sentido de identidad y pertenencia de las comunidades oaxaqueñas, impulsando la preservación de sus tradiciones y su patrimonio cultural. Por eso, es fundamental valorar y respetar no solo a las comunidades originarias de Oaxaca, sino a todas las que existen en México y el mundo. Debemos reconocer sus saberes, honrar su trabajo y evitar cualquier forma de discriminación. No solo debemos ver a Oaxaca como un producto turístico, sino respetar profundamente sus costumbres y a su gente.

Un pedacito de Oaxaca en la Ciudad de México

Como parte de las celebraciones por la Guelaguetza, DeCorazón México te invita a visitar la galería y disfrutar de nuestra decoración conmemorativa, así como de las piezas especiales que rinden homenaje a esta gran fiesta oaxaqueña. Entre ellas destaca Sirena Tehuana, creación de la maestra Magdalena Pedro Martínez, reconocida por su extraordinario trabajo en barro negro. Magdalena cuida cada detalle de las prendas que visten sus figuras, con la intención de preservar en su arte aquellos trajes tradicionales que muchas mujeres ya no usan. También podrás admirar la Muñeca Calenda, inspirada en las tradicionales mojigangas —muñecos gigantes que animan las calendas—, y la Mujer Tuxtepecana de Ixcatlán, que con su piña al hombro nos evoca el emblemático baile Flor de Piña. ¡Ven a conocerlas y celebra con nosotros la riqueza cultural de Oaxaca!

Conclusión

La Guelaguetza no es solo una celebración de unos días; es una forma de vida que refleja los valores más profundos del pueblo oaxaqueño: la generosidad, el respeto, la comunidad y la memoria. Más allá del colorido y la música, esta festividad nos recuerda que compartir lo que somos con los demás fortalece la dignidad de nuestros pueblos. Acercarse a la Guelaguetza es un gesto de reconocimiento y gratitud hacia quienes, generación tras generación, mantienen viva la riqueza cultural de Oaxaca.

Referencias

Ayala Partida, J. (s/f). La fiesta de la guelaguteza. Instituto Tecnológico de Sonora. https://www.itson.mx/docs_nota/la-fiesta-de-la-guelaguetza.pdf

Briseño, P. (2007, 23 de julio). La Guelaguetza. Excélsior. https://www.geocities.ws/isf_mx/Documentos/guelaguetza.pdf

Vásquez Urdiales, A. D. (2023, 13 de julio). Flor de Piña, un legado emblemático de la cultura oaxaqueñaQuadratín Oaxaca. https://oaxaca.quadratin.com.mx/flor-de-pina-un-legado-emblematico-de-la-cultura-oaxaquena/

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